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<title>Iglesia en Chiva / Textos</title> 
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<description>Iglesia en Chiva / Parroquia San Juan Bautista en Chiva, Valencia</description> <generator>Eurisco</generator>
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		<title>Obras de misericordia espirituales y corporales</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Enero 1970</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[DEC&#205;A Chesterton que el mundo moderno est&#225; invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. &#191;Y c&#243;mo se vuelven locas las virtudes? Se vuelven locas cuando son aisladas unas de otras, cuando son obligadas a vagar en soledad. As&#237;, la justicia sin misericordia se vuelve crueldad; la misericordia sin justicia se vuelve laxitud relativista; la humildad sin magnanimidad se vuelve falsa modestia; y la magnanimidad sin humildad se vuelve activismo vanidoso. Tambi&#233;n la caridad corre el riesgo de convertirse en una virtud loca, cuando se separa de la verdad; o, dicho m&#225;s gr&#225;ficamente, cuando las obras de misericordia corporales se separan de las obras de misericordia espirituales. Sobre el peligro del divorcio entre las obras de misericordia corporales y espirituales ya alertaron en el pasado multitud de pensadores cristianos, entre ellos Donoso Cort&#233;s, quien avizor&#243; que una Iglesia que tratase de justificar su lugar en el mundo mediante el mero auxilio a las necesidades materiales de los pobres acabar&#237;a siendo desplazada por los Estados; pues llegar&#237;a un tiempo en que los Estados dispondr&#237;an de mayores medios para satisfacerlas. Ese tiempo ya ha empezado a llegar; y, desplazada de su lugar en el mundo, la Iglesia tiene que resignarse a actuar como una especie de &laquo;capataz de obra&raquo; -uno m&#225;s entre muchos- en medio de la &laquo;org&#237;as solidarias&raquo; que el M&#225;trix progre decreta, a toque de trompeta, cada vez que se desencadena una cat&#225;strofe de dimensiones atroces en los arrabales del atlas.
Al M&#225;trix progre le ocurre como a aquel personaje de Los hermanos Karamazov, que &laquo;cuanto m&#225;s ama a la Humanidad en general, menos ama a la gente en particular, como individuos&raquo;. Frente a este activismo vanidoso en el que se zambullen las sociedades que necesitan ahogar las ladillas de la mala conciencia, se sit&#250;a la caridad cristiana, que necesita -porque tiene fe en la Encarnaci&#243;n- encarnarse en el dolor del pr&#243;jimo. Y encarnarse en el dolor del pr&#243;jimo significa algo m&#225;s que limpiar de escombros un pa&#237;s destruido o abastecer de alimentos a una poblaci&#243;n fam&#233;lica, cosas que a fin de cuentas pueden lograrse con dinero; encarnarse en el dolor del pr&#243;jimo significa restaurar su coraz&#243;n quebrantado, cosa que ni todo el dinero del mundo puede lograr. Y para restaurar los corazones quebrantados -para que el ejercicio de la caridad no se convierta en una virtud loca, en un mero activismo vanidoso- hace falta consolar al triste, hace falta sufrir con paciencia los defectos del pr&#243;jimo, hace falta corregir al que est&#225; en un error, etc&#233;tera. Hace falta, en fin, preocuparse por la salvaci&#243;n de las almas, que se supone que es el cometido principal de un cura (como su propio nombre indica), y principal&#237;simo si se trata de un obispo. Munilla, preocupado por la salud de las almas, descubre males espirituales que son tambi&#233;n catastr&#243;ficos, y que no acontecen s&#243;lo en los arrabales del atlas, sino tambi&#233;n y sobre todo aqu&#237;, en esta parcela del mundo invadida por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas.
A nadie que no tenga obturado el entendimiento por la propaganda del M&#225;trix progre se le ocurrir&#237;a pensar que esta preocupaci&#243;n de Munilla por los males espirituales que han quebrantado el coraz&#243;n del hombre discurre ajena a la preocupaci&#243;n por los males corporales que acarrea un terremoto. Pero el M&#225;trix progre, engolfado en sus &laquo;org&#237;as solidarias&raquo;, se revuelve furioso y escandalizado, porque no admite que se recuerden las enfermedades del alma, contra las que no vale todo el dinero del mundo; y en cuyo mantenimiento sostiene su dominio. Y al obispo Munilla, ante un mundo que ha convertido la caridad en una virtud loca, separ&#225;ndola de la verdad, no le queda m&#225;s remedio que callar, como hizo Jes&#250;s en el pretorio, mientras crece el clamor rabioso de la multitud cretinizada: &laquo;&#161;Crucif&#237;calo! &#161;Crucif&#237;calo!&raquo;.www.juanmanueldeprada.com
&nbsp;
&nbsp;]]></content:encoded>
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		<title>El nombre</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Enero 1970</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[De Todoerabueno.
Los rabinos dicen que cada uno de nosotros tiene tres nombres:
-El nombre familiar, el que recibimos por pertenecer a una familia. Nosotros lo llamamos apellido. Es el nombre que nos recuerda que la vida es recibida, es don. Nadie se puede dar a s&#237; mismo un apellido. Tampoco hay nadie sin apellido: nacemos en una rama concreta de la gran familia humana. Y es a partir de esa rama concreta donde se nos invita a crecer.
-El nombre impuesto, particular, personal. Es el nombre que nos hace &#250;nicos, que nos identifica, que nos distingue. Es el nombre que nos recuerda la llamada &#250;nica que cada uno de nosotros recibe, y que nadie m&#225;s puede desarrollar. Nuestro nombre personal es nuestra primera vocaci&#243;n: el desarrollo pleno de todas las posibilidades concretas con que Dios nos ha puesto en el mundo.
-El nombre adquirido. Es el nombre que uno, con sus acciones o inacciones, con sus aciertos y errores, se va a ir consiguiendo a lo largo de la vida. Es el nombre de la historia personal, no siempre elegida tal cual es en su totalidad. Es el nombre, de alg&#250;n modo, que Dios va escribiendo con nosotros en tanto en cuanto que la historia es el lenguaje de amor de Dios.
Yo a&#241;adir&#237;a a esto ese nombre que nos dar&#225;n un d&#237;a escrito en una piedrecita blanca, el nombre que ser&#225; la comprensi&#243;n de la propia historia, de la propia identidad, de la propia familia, el nombre con el que Dios nos revelar&#225; los secretos del amor que nos tuvo cuando pens&#243; en crear el Universo para nosotros. El nombre, en fin, de los remididos.
Hay a&#250;n otro nombre: el que nos van dando los dem&#225;s, a veces sin conocernos, otras veces, conoci&#233;ndonos mejor que nosotros mismos. Pero de eso, a lo mejor, hablamos otro d&#237;a.
&nbsp;]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Nadadores a Contracorriente
Juan M. de Prada</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Enero 1970</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[Escrib&#237;a Chesterton que s&#243;lo quien nada a contracorriente sabe con certeza que est&#225; vivo. Se trata, desde luego, de un ejercicio nada pl&#225;cido, pues la energ&#237;a que el nadador a contracorriente emplea en cada brazada no se corresponde con un avance proporcional; y basta con que flojee en su &#237;mpetu para que la tentaci&#243;n del desistimiento haga mella en &#233;l.&nbsp;
Quien nada a favor de la corriente, en cambio, no tiene que molestarse en bracear; y ni siquiera es preciso que est&#233; vivo, pues la corriente seguir&#237;a arrastr&#225;ndolo como si tal cosa. Las grandes batallas del pensamiento, las conquistas que han ensanchado el horizonte humano, siempre se han librado a contracorriente; y, con frecuencia, quienes se atrevieron a protagonizarlas fueron contemplados por sus contempor&#225;neos como retr&#243;grados, incluso como peligrosos delincuentes.&nbsp;
Pero, junto al rechazo o incomprensi&#243;n de su &#233;poca, estos pioneros que osaron contrariar el &laquo;esp&#237;ritu de los tiempos&raquo; pudieron proclamar con orgullo que estaban vivos; y con su sacrificio irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte, convocaron a la vida a quienes por cobard&#237;a, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas nadaban a favor de la corriente.
As&#237; debi&#243; ocurrir con los primeros patricios que, en la &#233;poca de m&#225;ximo esplendor del Imperio Romano, empezaron a manumitir esclavos, como aquel Filem&#243;n que, siguiendo las instrucciones de San Pablo, decidi&#243; acoger a su esclavo On&#233;simo como si de un &laquo;hermano querido&raquo; se tratase. Cuando Filem&#243;n manumite a On&#233;simo, la esclavitud no era tan s&#243;lo una instituci&#243;n jur&#237;dica plenamente reconocida, auspiciada y protegida por la ley; era tambi&#233;n el cimiento de la organizaci&#243;n econ&#243;mica romana.&nbsp;
Seg&#250;n establec&#237;a el derecho de gentes de la &#233;poca, los esclavos eran individuos que, aun perteneciendo a la especie humana, no eran &laquo;personas&raquo; en el sentido jur&#237;dico de la palabra, sino &laquo;bienes&raquo; sobre los que sus amos pod&#237;an ejercer un &laquo;derecho&raquo; de libre disposici&#243;n. Los nadadores a contracorriente como Filem&#243;n alegaron entonces que, m&#225;s all&#225; de los preceptos legales, exist&#237;a un estado de naturaleza que permit&#237;a reconocer en cualquier ser humano una dignidad inalienable; y que tal dignidad era previa a su consideraci&#243;n de ciudadano romano.&nbsp;
Aquella subversi&#243;n del sistema legal establecido pon&#237;a en peligro el progreso material de Roma; y quienes entonces nadaban a favor de la corriente se emplearon a fondo en el mantenimiento de un orden legal que favorec&#237;a sus intereses.&nbsp;
Tan a fondo se emplearon que la abolici&#243;n de la esclavitud a&#250;n tardar&#237;a muchos siglos en imponerse; y no lo hizo hasta que el &#237;mpetu pionero de nadadores a contracorriente como Filem&#243;n propici&#243; una metanoia social, un cambio de mente que antepuso ese meollo irrenunciable de humanidad que nos permite distinguir la dignidad inalienable de cualquier persona sobre los indudables beneficios econ&#243;micos de la esclavitud. Y en el largo camino que condujo a esa conquista muchos Filemones fueron se&#241;alados como retr&#243;grados, perseguidos y condenados al ostracismo.
Como ocurriera hace dos mil a&#241;os a los primeros patricios romanos que empezaron a manumitir esclavos, ocurre hoy a quienes se oponen al aborto. Los nadadores a favor de la corriente los anatemizan y escarnecen, los calumnian present&#225;ndolos como detractores de los &laquo;derechos de la mujer&raquo;, los caracterizan como sombr&#237;os &laquo;retr&#243;grados&raquo; que amenazan el progreso social.&nbsp;
Pero, como aquellos primeros patricios romanos que reconocieron en cualquier persona una dignidad inalienable, quienes hoy se oponen al aborto no hacen sino velar por ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye, que nos permite reconocer como miembro de la familia humana a quien a&#250;n no tiene voz para proclamarlo, que nos impone proteger la vida gestante, la m&#225;s desvalida e inerme, como garant&#237;a de nuestra propia supervivencia moral, para que no nos ocurra lo que Marcel Proust denunciaba, al describir el clima de corrupci&#243;n en el que se desenvolv&#237;an sus personajes: &laquo;Desde hac&#237;a tiempo ya no se daban cuenta de lo que pod&#237;a tener de moral o inmoral la vida que llevaban, porque era la de su ambiente. Nuestra &#233;poca, para quien lea su historia dentro de dos mil a&#241;os, parecer&#225; que hubiese hundido estas conciencias tiernas y puras en un ambiente vital que se mostrar&#225; entonces como monstruosamente pernicioso y donde, sin embargo, ellas se encontraban a gusto&raquo;.
El d&#237;a en que nos encontremos a gusto en un ambiente vital que consagra el aborto como &laquo;derecho&raquo; habremos dejado de merecer el calificativo de humanos; porque simplemente habremos dimitido de la raz&#243;n, que es -seg&#250;n nos ense&#241;aba Arist&#243;teles- capacidad de discernimiento sobre lo que es justo y lo que es injusto. Y cuando el hombre se desprende de la raz&#243;n es como cuando las ramas se desprenden del &#225;rbol, que no les aguarda otro destino sino amustiarse.&nbsp;
Cuando el aborto se acepta como una conquista de la libertad o del progreso, cuando se niega o restringe el derecho a la vida de las generaciones venideras, nuestra propia condici&#243;n humana se debilita hasta perecer; y entonces nos convertimos, irrevocablemente, en esos nadadores a favor de la corriente que, sin advertirlo, aceptan su propia muerte con tal de no bracear.&nbsp;
Porque muertos est&#225;n quienes por cobard&#237;a, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas defienden el aborto; y tambi&#233;n quienes con su silencio o indiferencia lo amparan, quienes con su anuencia sorda respiran sus miasmas, fingiendo que no les contagian.A los soldados aliados que, en su avance hacia Berl&#237;n, liberaban los campos de concentraci&#243;n donde durante a&#241;os se hab&#237;an hacinado prisioneros fam&#233;licos, puras radiograf&#237;as de hombre despojadas de su dignidad, no les estremec&#237;a tanto el espect&#225;culo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugare&#241;os vecinos, que hab&#237;an visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que hab&#237;an visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que hab&#237;an visto descender la ceniza de los cad&#225;veres incinerados sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, hab&#237;an fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices.&nbsp;
Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: llegar&#225; el d&#237;a en que las generaciones venideras, al asomarse a los cementerios del aborto, se estremezcan de horror, como hoy nos estremecemos ante las matanzas que ampararon los totalitarismos de hace un siglo (s&#243;lo que, para entonces, las cifras del aborto ser&#225;n mucho m&#225;s abultadas, vertiginosas de tan abultadas); pero se estremecer&#225;n, sobre todo, ante la complicidad t&#225;cita de una sociedad que, dimitiendo de su humanidad, prefiri&#243; volver el rostro hacia otro lado cuando se trataba de defender la vida m&#225;s inerme, que incluso acept&#243; el aborto como un instrumento ben&#233;fico, entroniz&#225;ndolo en la categor&#237;a de &laquo;derecho&raquo;.&nbsp;
A esas generaciones futuras les consolar&#225;, sin embargo, saber que, mientras muchos de sus antepasados renegaba de su condici&#243;n humana, acatando la barbarie y bendici&#233;ndola legalmente, hubo unos cientos de miles de espa&#241;oles que el s&#225;bado 17 de octubre de 2009 salieron a la calle para gritarle a una sociedad que yac&#237;a agusanada en la tumba: &laquo;Lev&#225;ntate y anda&raquo;. Y, agradecidos, comprobar&#225;n que, con su gustoso sacrificio de nadadores a contracorriente, aquellos cientos de miles de espa&#241;oles irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte.]]></content:encoded>
		<link>http://www.iglesiaenchiva.com/ficha_textos.php?id=5</link>
		</item>
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		<title>Crecimiento de la poblaci&#243;n y crisis econ&#243;mica</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Enero 1970</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[    
 Martes, 21 de julio de 2009  Para salir de la crisis econ&#243;mica es necesario hacer crecer la poblaci&#243;n, como ha subrayado Benedicto XVI en la Enc&#237;clica Caritas in Veritate. Esta opini&#243;n la comparte Riccardo   Cascioli, presidente del Centro Europeo de Estudios  sobre la Poblaci&#243;n,  el Ambiente y el Desarrollo (CESPAS) y director del Departamento de Poblaci&#243;n.
&#191;Cu&#225;l es su valoraci&#243;n de la  Enc&#237;clica?
Extraordinariamente positiva, porque al profundizar en el tema de la caridad y de la verdad en la perspectiva econ&#243;mica y social, afronta desde la ra&#237;z el tema m&#225;s controvertido de nuestro tiempo: el significado de la presencia humana sobre la tierra, su tarea y su destino. 
Mientras en Occidente se asiste desde hace d&#233;cadas a ideolog&#237;as que tienden a desfigurar al hombre (la peor de las cuales es el "humanismo sin Dios", como recuerda el Papa), en esta Enc&#237;clica el hombre &ndash;con su dignidad y su responsabilidad&ndash; vuelve a ponerse en su sitio, en el centro de la Creaci&#243;n. Y se demuestra c&#243;mo la cuesti&#243;n antropol&#243;gica no es un problema filos&#243;fico; al contrario, es determinante para las circunstancias econ&#243;micas y sociales. 
Est&#225; claramente en continuidad con el magisterio de Benedicto XVI, comprometido en revalorizar la raz&#243;n, facultad que es espec&#237;fica del hombre. Pero est&#225; en continuidad tambi&#233;n con Juan Pablo II, que ya desde 1997 hab&#237;a dicho claramente que la batalla decisiva del Tercer Milenio habr&#237;a estado precisamente en torno al hombre, cumbre de la Creaci&#243;n.
Los puntos que abordan la crisis demogr&#225;fica y el ambiente son muy innovadores y cualificados. &#191;Qu&#233; piensa al respecto?
Es fundamental que haya dicho con tanta claridad que "considerar el aumento de la poblaci&#243;n como causa primera del subdesarrollo es incorrecto, tambi&#233;n desde el punto de vista econ&#243;mico". Es un punto decisivo, porque desde los a&#241;os 80 en adelante las pol&#237;ticas globales &ndash;bajo los auspicios de organismos de las Naciones Unidas&ndash; se fundan precisamente sobre el control de la poblaci&#243;n, considerada como un "hecho negativo" para el desarrollo y para el ambiente. 
Y tambi&#233;n a prop&#243;sito del ambiente, la Enc&#237;clica explicita y muestra en la situaci&#243;n actual lo que ya es patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia y que se puede resumir en la frase: la naturaleza es para el hombre y el hombre es para Dios. "Si esta perspectiva decae -dice la  Enc&#237;clica&ndash; el hombre acaba, o por considerar la naturaleza como un tab&#250; intocable o, al contrario, por abusar de ella". De esta forma muestra exactamente la situaci&#243;n esquizofr&#233;nica del mundo occidental secularizado.
El economista Ettore Gotti Tedeschi sostiene que el Papa merece el premio Nobel de Econom&#237;a por haber subrayado la relaci&#243;n entre la crisis y la ca&#237;da de la natalidad. &#191;Cu&#225;l es su parecer al respecto?
Creo que tiene toda la raz&#243;n. Existe verdaderamente una crisis demogr&#225;fica, y es la de los pa&#237;ses desarrollados que desde hace m&#225;s de 40 a&#241;os tienen una tasa de fertilidad por debajo del &#237;ndice de reemplazo generacional. 
La Enc&#237;clica nos da a entender c&#243;mo &#233;ste es el factor fundamental de la crisis econ&#243;mica actual. Y la respuesta no puede ser s&#243;lo "t&#233;cnica". En los &#250;ltimos a&#241;os hemos comprendido c&#243;mo el desplome de la natalidad incide en el problema de las pensiones, por ejemplo, pero &#233;ste es s&#243;lo un aspecto de una crisis mucho m&#225;s amplia destinada a empeorar en los pr&#243;ximos a&#241;os. Es necesario que los Gobiernos &ndash;y los economistas&ndash; reflexionen sobre este aspecto.
Durante algunas d&#233;cadas las instituciones internacionales han sostenido que para favorecer el desarrollo era necesario reducir los nacimientos. &#191;Cu&#225;les han sido los resultados de estas pol&#237;ticas?
Actualmente hay muchos pa&#237;ses en v&#237;a de desarrollo cuya tasa de fertilidad ha descendido por debajo del &#237;ndice de reemplazo generacional. Y m&#225;s en general todos los pa&#237;ses del mundo &ndash;salvo excepciones rar&#237;simas- han experimentado un dr&#225;stico descenso de los nacimientos en las &#250;ltimas d&#233;cadas. Pero ning&#250;n pa&#237;s ha salido de la pobreza y del subdesarrollo gracias a estas pol&#237;ticas. 
Al contrario, al control de los nacimientos se han desviado importantes recursos necesarios para promover verdaderos proyectos de desarrollo. Adem&#225;s, la aplicaci&#243;n salvaje de estas pol&#237;ticas &ndash;como es el caso de China, India y otros pa&#237;ses asi&#225;ticos&ndash; ha provocado graves desequilibrios sociales, de los que la desaparici&#243;n de cien millones de mujeres (por motivos culturales se aborta m&#225;s fetos de ni&#241;as que de ni&#241;os) es s&#243;lo el aspecto m&#225;s impactante. 
No es casualidad que esta Enc&#237;clica no utilice el concepto de "desarrollo sostenible", cuyo fundamento es precisamente la visi&#243;n negativa de la poblaci&#243;n. Es un aspecto importante, porque incluso desde algunos ambientes cat&#243;licos se reciben presiones para adecuarse a la ideolog&#237;a de la "sostenibilidad".
Al contrario de lo que se sostiene incluso en ciertos ambientes cat&#243;licos, seg&#250;n los cuales para salvar el planeta habr&#237;a que reducir el desarrollo y el crecimiento demogr&#225;fico &ndash;de ah&#237; las teor&#237;as sobre el decrecimiento&ndash;, la Enc&#237;clica Caritas in Veritate explica que el desarrollo es una "vocaci&#243;n" que apoya para el bien com&#250;n y que no hay desarrollo sin crecimiento demogr&#225;fico. &#191;Qu&#233; opina? 
Tambi&#233;n aqu&#237; la  Enc&#237;clica trae claridad y desecha muchos conformismos. El desarrollo &ndash;entendido como desarrollo integral de la persona y de los pueblos&ndash; es nuestra vocaci&#243;n de hombres. Y a esto debemos tender. El decrecimiento no es un valor y tampoco salir de la econom&#237;a. El verdadero desaf&#237;o es tomar las dimensiones fundamentales del desarrollo. 
No por casualidad la Enc&#237;clica pone el derecho a la vida y el derecho a la libertad religiosa como condiciones fundamentales para un verdadero desarrollo. Ciertos aspectos que nos parecen deteriorados &ndash;como las condiciones de los trabajadores o del medio ambiente en los pa&#237;ses metidos en un desarrollo tan r&#225;pido como ca&#243;tico&ndash; son en realidad fruto de una concepci&#243;n que reduce el desarrollo a crecimiento econ&#243;mico, en el que el hombre se reduce a mero instrumento de este crecimiento.
Volviendo al desarrollo, la Enc&#237;clica de Benedicto XVI propone una revoluci&#243;n social que pase de la "solidaridad" al concepto de la "fraternidad" y que conjugue verdad y caridad. &#191;Cu&#225;l es su parecer al respecto?
Supone una gran novedad sobre la que es importante reflexionar. El t&#233;rmino solidaridad viene hoy acompa&#241;ado de una visi&#243;n reduccionista y sentimental de la caridad, y al que la Enc&#237;clica quiere dar la vuelta. Y coherentemente, dedica un cap&#237;tulo entero precisamente a la "fraternidad". 
Mientras que la solidaridad pone el acento sobre la actuaci&#243;n del hombre hacia los dem&#225;s hombres, la fraternidad pone el acento sobre lo que recibimos, porque supone el reconocimiento de un &#250;nico Padre (sin el cual no podr&#237;amos considerarnos hermanos). Una vez m&#225;s se subraya la vocaci&#243;n del hombre como factor que determina cada aspecto, tambi&#233;n de la vida colectiva.
Durante d&#233;cadas el mundo cat&#243;lico ha parecido dividirse entre quienes se dedican a las obras de caridad y quienes se dedican m&#225;s a cuestiones bio&#233;ticas como la defensa de la vida y la familia. Con esta Enc&#237;clica, el Papa Benedicto XVI sostiene que no hay caridad sin verdad y que s&#243;lo en la verdad resplandece la caridad. Subrayando as&#237; que "sin verdad, la caridad es excluida de los proyectos y de los procesos de construcci&#243;n de un desarrollo humano de dimensi&#243;n universal, en el di&#225;logo entre los saberes y la operatividad". &#191;Qu&#233; decir al respecto?
La vida es &#250;nica y no puede dividirse en sectores. Pero al mismo tiempo, como sucede en una casa, est&#225;n los cimientos, est&#225;n los muros maestros, est&#225;n tambi&#233;n los tabiques, el techo y los accesorios. 
El derecho a la vida y a la libertad religiosa son los cimientos: sin cimientos, incluso las casas m&#225;s hermosas est&#225;n destinadas a derrumbarse ante la primera adversidad. La crisis econ&#243;mica actual nos lo demuestra, pero si no se entiende la lecci&#243;n la crisis no se detendr&#225;.
&nbsp;]]></content:encoded>
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		<title>Crisis econ&#243;mica o crisis Moral. Por Mons. Jos&#233; Ignacio Munilla.</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Julio 2009</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[ &#191;Crisis econ&#243;mica o crisis  	moral?
La Iglesia  	Cat&#243;lica est&#225; expectante ante la inminente publicaci&#243;n de la tercera  	enc&#237;clica de Benedicto XVI, con el t&#237;tulo de &ldquo;Caritas in Veritate&rdquo; (El Amor  	en la Verdad), que abordar&#225; aspectos de  la Doctrina Social. Sin lugar a dudas, ser&#225; un instrumento importante para ayudarnos a realizar una  	lectura espec&#237;fica sobre las causas morales de la crisis econ&#243;mica en la que  	estamos inmersos. La reflexi&#243;n del Papa se promete especialmente  	interesante, habida cuenta de que en el a&#241;o 1985, dentro del Simposio  	&ldquo;Iglesia y Econom&#237;a en Di&#225;logo&rdquo; en Roma, el entonces Cardenal Ratzinger  	pronunciaba una conferencia (&ldquo;Market Economy and Ethics&rdquo;), en la que  	predec&#237;a la crisis que ahora padecemos. Aquel vaticinio del futuro Papa, no  	estaba fundado tanto en teor&#237;as econ&#243;micas, cuanto en la constataci&#243;n de la  	violaci&#243;n de los principios de la justicia social. Dicho de otro modo, los  	problemas econ&#243;micos son predecibles cuando tienen unas causas morales, y  	&#233;stas deben ser abordadas si no queremos que la crisis se cierre en falso&hellip;
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con frecuencia o&#237;mos hablar de la  	crisis econ&#243;mica, como si se tratase de una estaci&#243;n c&#237;clica de la  	naturaleza &ndash;la primavera, el verano, el oto&#241;o o el invierno-; de forma que  	la pol&#237;tica econ&#243;mica se limita a centrarse en la b&#250;squeda de medidas que  	alivien el impacto de los malos momentos. Pocos parecen atreverse a  	reconocer y denunciar las causas morales de esta recesi&#243;n y a plantear  	soluciones estructurales que sanen de ra&#237;z el problema. &#161;Algo parecido a lo  	sucedido con las recetas para controlar la extensi&#243;n de la epidemia del  	SIDA! En este caso el Papa tuvo la valent&#237;a de poner el dedo en la llaga,  	afirmando que era totalmente necesaria la educaci&#243;n en una sexualidad  	responsable, puesta al servicio de la vocaci&#243;n del ser humano al amor  	estable. Sus palabras causaron esc&#225;ndalo en quienes pretend&#237;an solucionar un  	problema tan grave, mediante el mero recurso t&#233;cnico del preservativo.  	Salvando las distancias&hellip; &#161;estamos en las mismas! Ser&#237;a bastante absurdo  	suponer que las causas desencadenantes de esta crisis econ&#243;mica vayan a  	quedar subsanadas por el mero recurso a unos &ldquo;parches&rdquo; multimillonarios, que  	impidan el hundimiento del sistema financiero, obviando los problemas de  	fondo.
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Menci&#243;n aparte merece la reflexi&#243;n en torno a  	la licitud moral de las medidas tomadas en apoyo al sistema financiero. Al  	contrario de lo ocurrido en otras naciones, como Alemania o Estados Unidos,  	llama la atenci&#243;n que en Espa&#241;a se haya asumido el empleo de ingentes  	recursos p&#250;blicos para salvar la banca privada, sin el m&#225;s m&#237;nimo debate  	&#233;tico y, pr&#225;cticamente, sin resistencia social alguna. &#191;Qu&#233; explicaci&#243;n cabe  	dar al hecho de que unas entidades financieras anuncien el r&#233;cord de  	beneficios en un ejercicio contable, y el a&#241;o siguiente tengan que recurrir  	a recibir ayudas p&#250;blicas?
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cito unas palabras de Benedicto XVI dirigidas  	el 30 de marzo del presente a&#241;o al Primer Ministro del Reino Unido, Gordon  	Brown:  &ldquo;Si un elemento clave de la crisis es un d&#233;ficit de &#233;tica en las estructuras  	econ&#243;micas, esta misma crisis nos ense&#241;a que la &#233;tica no es &ldquo;externa&rdquo;, sino  	&ldquo;interna&rdquo;, y que la econom&#237;a no puede funcionar si no lleva en s&#237; un  	componente &#233;tico&rdquo;.&nbsp;
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Consumir con templanza&nbsp;
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me centro en este momento en dos factores  	importantes que forman parte del problema moral causante de la crisis  	econ&#243;mica. El primero es la falta de templanza en el consumo. En muchas  	ocasiones se trata de una falta de templanza en el consumidor,  	artificialmente provocada desde multitud de resortes publicitarios,  	culturales, pol&#237;ticos, etc. Es bastante evidente que los datos  	espectaculares del crecimiento econ&#243;mico vivido antes de la crisis, estaban  	ligados a un consumo artificialmente &ldquo;inflado&rdquo;, que resulta insostenible a  	medio plazo.
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por desgracia, lejos de afrontar el problema de  	fondo, los responsables de la econom&#237;a est&#225;n dirigiendo a la poblaci&#243;n  	diversos llamamientos a reactivar el consumo, proporcionando para ello todo  	tipo de incentivos, como &#250;nico medio para salir de  la crisis. En vez de educar en el consumo necesario, creamos necesidades donde no las hay,  	para mantener unas expectativas econ&#243;micas irreales. Por este camino,  	f&#225;cilmente podr&#237;amos salir de una crisis para entrar en otra&hellip;&nbsp;
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Inversi&#243;n en los pa&#237;ses pobres&nbsp;
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si los bienes de producci&#243;n &ndash;tanto materiales  	como inmateriales- no se ponen de forma equilibrada al servicio del  	desarrollo del Tercer Mundo y de los pa&#237;ses en v&#237;as de desarrollo,  	parad&#243;jicamente, nuestro pecado de insolidaridad se vuelve contra nosotros  	mismos. En efecto, estamos viendo c&#243;mo nuestras multinacionales  	deslocalizadas en pa&#237;ses pobres, pueden llegar a realizar una producci&#243;n en  	condiciones infrahumanas, a precios sin posible competencia, hasta el punto  	de estrangular a muchas empresas en occidente. La l&#243;gica capitalista de la  	m&#225;xima ganancia, termina por convertirse en la tumba de la econom&#237;a mundial  	(sin excluir a sus impulsores).
 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#161;Dios quiera que la anunciada nueva enc&#237;clica  	del Papa, &ldquo;Caritas in Veritate&rdquo;, reciba una buena acogida y suscite un  	profundo debate! Ser&#225; una gran oportunidad para abordar las dimensiones  	morales de la econom&#237;a del mundo contempor&#225;neo.]]></content:encoded>
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		<title>El Papa a los j&#243;venes: Sed testigos de la fe en el ciberespacio</title>
		<dc:creator>http://www.iglesiaenchiva.com</dc:creator>
		<pubDate>Enero 1970</pubDate>
		<content:encoded><![CDATA[Es una exhortaci&#243;n que el Santo Padre ha renovado hoy, en v&#237;speras de la 43&#170; Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en esta ocasi&#243;n sobre el tema: "Nuevas tecnolog&#237;as, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de di&#225;logo, de amistad". Retomando en parte su mensaje para la Jornada, al t&#233;rmino de la audiencia general de este mi&#233;rcoles Benedicto XVI ha subrayado, en lengua inglesa, su invitaci&#243;n a que "cuantos usan las nuevas tecnolog&#237;as de la comunicaci&#243;n, en particular los j&#243;venes, se sirvan de ellas de manera positiva".  Asimismo llama a "comprender el gran potencial de estos instrumentos para crear v&#237;nculos de amistad y solidaridad que puedan contribuir a un mundo mejor". De hecho, "las nuevas tecnolog&#237;as han modificado de manera fundamental las formas de difusi&#243;n de noticias e informaciones y de comunicaci&#243;n y relaci&#243;n entre las personas", recalca el Papa. De ah&#237; que aliente a cuantos acceden "al ciberespacio" a "mantener y promover una cultura de aut&#233;ntico respeto, di&#225;logo y amistad en la que los valores de verdad, armon&#237;a y compresi&#243;n florezcan". "&#161;J&#243;venes! Me dirijo en particular a vosotros -exclam&#243;-: &#161;sed testigos de vuestra fe en el mundo digital! &#161;Emplead estas nuevas tecnolog&#237;as para dar a conocer el Evangelio a fin de que la Buena Nueva del amor infinito de Dios por todos resuene de maneras nuevas en nuestro mundo cada vez m&#225;s tecnol&#243;gico!". La Jornada Mundial de las Comunicaciones es la &#250;nica celebraci&#243;n global que decidi&#243; el Concilio Vaticano II. Se celebra en casi todos los pa&#237;ses el domingo anterior a Pentecost&#233;s. Cada a&#241;o, en la fiesta de los Arc&#225;ngeles Miguel, Rafael y Gabriel -patrono de los profesionales de la radio-, el 29 de septiembre, se da a conocer el tema elegido por el Santo Padre para la Jornada. El Mensaje pontificio se publica la festividad del patrono de los periodistas, san Francisco de Sales -. [Cope.es_Marta Lago]]]></content:encoded>
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