“Los que fuimos sumergidos por el bautismo en Cristo Jesús, fuimos sumergidos con él para participar de su muerte, y, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la Gloria del Padre, también nosotros hemos de caminar a una vida nueva”
(Rm 6,3-4)
(siglo XVIII)
Decenas de miles de chivanos han sido engendrados a la fe,
e incorporados a Cristo y a su Iglesia en esta matriz sacramental
como es la Pila Bautismal.
Óleo sobre lienzo.
Obra de José Vergara Ximeno (siglo XVIII)
Desde el cielo, el Padre Eterno envía el Espíritu Santo sobre el Hijo y proclama
“Este es mi Hijo amado en quién me he complacido” (Mt 3,17)