“Después de esto miré, y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas. Estaban de pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos. Iban vestidos de blanco y llevaban palmas en las manos”
(Ap 7,9)
Pintura mural al fresco (pintada entre los años 1784 y 1787)
Obra de José Vergara Ximeno.
Esta alegoría pictórica muestra de forma sensacional la glorificación del cordero místico. Está sentado sobre el libro de los siete sellos, tal y como se describe en el Apocalipsis Ocupa la parte central del ábside al ser la figura más importante.
Alrededor de esta composición central aparece una selección de corte celestial, distribuida de forma jerárquica. Es pues, una visualización del cielo y de los santos que se encuentran allí.