Contacto Descargas Enlaces

en la Gloria del Cordero

Catequesis sobre los Santos del Abside del Prebisterio.

Moisés

Santos del Abside del Prebisterio: MoisésMoisés

Me ha tocado a mí el primero, presentar mi vida y mi persona.
Mi nombre es Moisés: “salvado de las aguas”. Qué ironía, ¿no?; yo, que soy tartamudo y torpe en palabras, soy el primero en tomar la palabra y aparecer ante ti. Sí ya se lo dije yo al Señor: “mira que se me traba la lengua…” Poco marketing ha tenido el autor de esta catequesis al querer que sea yo el que las inicie. Pero bueno, todavía resuenan en mí esas palabras que me dijo el Señor Yahvé ante la zarza ardiendo: “Anda, que yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir”. Con esta confianza empiezo.

Me ves representado con las tablas de la ley y con dos cuernos en mi cabeza. Y la razón es que ya San Jerónimo, en la Vulgata, al traducir el Antiguo Testamento del hebreo al latín, en el pasaje del Éxodo puso: “Y cuando Moisés descendió del monte Sinaí, tenía las dos tablas del testimonio; e ignoraba que su cabeza estaba cornuda por efecto del diálogo con el Señor”. Al parecer, en el Cercano Oriente los cuernos eran símbolo de fuerza, de poder. Como el texto hebreo del Éxodo usa el verbo “brillar” (“karan”), el erudito San Jerónimo quiso ganar en simbología y leyó la palabra “keras” ("cuerno" en griego) en lugar de "karan", y la tradujo como “cornutus esse” (ser o estar cornudo) Que la cara resplandeciera por contacto con el Señor era, para San Jerónimo, estar cornudo y ser poderoso.

En mis rodillas descansan las tablas de la ley. Los mandamientos son como una declaración de Amor de Dios para ti. Bien dijo el Señor al joven rico: “Cumple los mandamientos y tendrás vida eterna. Haz eso y vivirás”

Ánimo, el Señor que me eligió para sacar a todo un pueblo de la esclavitud del faraón, te elige hoy a ti, en tu debilidad, para que puedas rescatar a otros de los faraones de este mundo. Y no te pares, sigue observando, descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado. Te dejo con el Rey David.

David

Santos del Abside del Prebisterio: DavidDavid

Seguro que me conoces por los signos con los que me representan. Sí, soy el Rey David, ascendiente directo de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Bien profetizó Isaías que de mi padre Jesé, nacería un renuevo que traería la salvación al mundo entero. Ya sabes que la tradición eclesial atribuye a mi autoría la composición de muchos salmos. Por este motivo, siempre se me ha representado iconográficamente con un arpa, que en la tradición hebrea se ha considerado como un puente entre el cielo y la El término salmo proviene del griego y significa “oración cantada y acompañada de instrumentos”.

Es la expresión más pura e inigualable del alma religiosa de Israel.

Los salmos son ante todo y sobre todo  la manifestación orante de un pueblo fascinado y apasionado por el Misterio Divino. Los salmos nacieron para ser cantados, lo cual no quiere decir que no se puedan rezar, sino que el mejor modo de rezarlos es cantándolos.

En uno de mis salmos escribo:
“Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado”

En mi propia historia soy consciente de que cometí un grave pecado. Pero como diría siglos más tarde un tal Pablo de Tarso: “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”. Y muchos siglos después, una enamorada del Cordero llamada Faustina Kowalska diría: “si pudiéramos reunir todos los pecados de la humanidad, no serían sino una gota en el mar de la misericordia de Dios”. ¡Adelante, tú que me estás leyendo!, que no te asusten tus pecados. Arrepiéntete y camina, ¡levántate!, no te quedes en el suelo. No temas y experimentarás que tus heridas, cicatrizadas por el amor divino, son signo de la Victoria de Cristo sobre la muerte. De vida y esperanza puede hablarte mejor que yo el siguiente personaje con el que te dejo.

Abraham

Santos del Abside del Prebisterio: AbrahamAbraham

Sí, soy Abraham, esperando contra toda esperanza salí de mi parentela y de mi tierra confiando en que Dios cumpliría su promesa.

Aquí me veis junto a mi hijo Isaac; maniatado y con los ojos vendados está a punto para el sacrificio. Pero no; ya sabéis cómo acabó la historia… un cordero, figura de Cristo, fue puesto en su lugar. El Señor, proporcionó otro cordero que rescató de la muerte a mi único hijo.

Querido lector, quiero que te fijes en la disposición en la que estamos mi hijo y yo en el encuadre de la pintura. Mira, justo estamos en el centro, encima de la custodia que sostiene en sus manos Clara de Asís.

¿Por qué? No es por casualidad. Mi hijo y yo hemos sido interpretados en la tradición de la Iglesia como figura de Cristo y de su Padre Dios: El padre que sacrifica a su hijo. Pero el Señor fue más allá; así como perdonó la vida de mi hijo único, no perdonó la vida de su Único hijo. Él, entregándolo a la muerte, como Cordero llevado al matadero, fue ofrecido en sacrificio para la vida del mundo. Esta es mi enseñanza, reza, ten fe y no te preocupes.

Justo detrás de mí se encuentra otro personaje que te hablará mejor que yo de lo que significa ser figura o tipo de Cristo.

Melquisedec

Santos del Abside del Prebisterio: MelquidesecMelquidesec

Sí, soy Melquisedec, Sacerdote y Rey. Muy pocos han hablado de mí a lo largo de la historia.

Fui un patriarca del Antiguo Testamento, contemporáneo de Abrahán. Mi nombre significa Rey de Justicia. Fui rey de Salem.

El nombre de Salem significa en hebreo PAZ. Así pues, Melquisedec sería rey de PAZ. Ahora comprendes porque estoy pintado en la bóveda de esta Iglesia ¿verdad? Aparezco como una clara figura de Aquel que debía ser Sacerdote y Rey para siempre.

Pero aún hay más. Llevo en mis manos los signos eucarísticos del pan y del vino. Cuando Abraham volvía de la derrota de Quedarlaomer, le ofrecí pan y vino (Génesis 14,18) Este hecho también nos lleva al pensamiento de la última cena del Señor, cuando repartió el pan y el vino como señal de su muerte. Pero yo me callo. Mejor podrá hablarte de este acontecimiento, el personaje con el que te dejo.

Bartolomé o Natanael

Santos del Abside del Prebisterio: NatanaelNatanael

La paz, hermano. Soy Bartolomé, o Natanael como se me conoce en los evangelios. Soy uno de los 12 Apóstoles.

Un día Felipe me dijo que había encontrado al Mesías esperado. Yo, al principio, dudé al saber que Jesús era de Nazaret.  Felipe insistió: «Ven y lo verás» Fue entonces cuando aconteció el encuentro que cambió toda mi vida: me encontré con el Hijo de Dios.

En la iconografía se me representa con barba y un cuchillo. La daga en la mano habla de mi martirio. Después del envío del Señor a predicar a los confines del orbe, fui a la India y Armenia, donde di testimonio de Jesucristo con mi propia sangre.

Todavía con vida me arrancaron la piel y fui decapitado por el Rey Astyages en Derbend. El martirio ocurrió en Abanopolis, en la costa occidental del Mar Caspio, después de haber predicado también en Mesopotamia, Persia y Egipto.

Mira, te digo una cosa, uno de los signos que demuestran que vas por buen camino en la fe es la persecución. Te lo digo yo. Una fe vivida cómoda y burguesmente no produce persecución. Una fe vivida hasta las últimas consecuencias, te lleva al martirio... Mira a Cristo. ¡Ánimo!, sé valiente… vale la pena intentarlo.

Fui llamado a la Gloria del Cordero después de derramar mi sangre por la Palabra del Señor.

Andrés

Santos del Abside del Prebisterio: AndrésAndrés

Yo soy Andrés, apóstol de Cristo. Nací en Betsaida, fui primeramente discípulo de Juan Bautista, seguí después a Cristo y le presenté también a mi hermano Simón. Llevé ante Jesús a unos griegos, e hice saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Después de Pentecostés prediqué el Evangelio en muchas regiones y fui crucificado en Acaya.

La misión más importante para el cristiano es ser apóstol, enviado de Cristo y anunciador de la Buena Noticia. Por medio de tus palabras, y sobre todo de tu testimonio, estás llamado a llevar a Cristo a tantos hombres y mujeres que necesitan la Salud del Maestro. Puede ser tu hermana, tus hijos, tus amigos… ¿quién sabe? Lo importante es que seas fiel.

Fui llevado a la Gloria del Cordero por medio del instrumento de martirio que llevo en mis manos: Una cruz en forma de aspa donde fui amarrado hasta mi muerte.

Pedro

Santos del Abside del Prebisterio: PedroPedro

Al nacer, mi padre me puso de nombre Simón. Pero cuando conocí a Cristo se produjo en mí un nuevo nacimiento. Él me llamó Pedro (piedra): “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Así es, nada ni nadie podrá contra la Iglesia. Han caído imperios, reyes, civilizaciones; ha habido persecuciones, mártires… y la Iglesia sigue su camino hacia la Gloria. Sí, puedes estar tranquilo; Si Cristo me eligió para ser el primero de los apóstoles; yo, que lo negué tres veces; yo, que lo dejé solo; yo, que no cumplí mi promesa…, no debes temer tu debilidad. Él volverá a preguntarte por tu amor hacia Él. ¿Me amas?... Hasta tres veces me lo preguntó a mí y yo le respondí. Ahora me confié al amor del Maestro: “Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero” Te digo una cosa, Dios no quiere el pecado, pero en las negaciones pude conocerme a mí mismo.

Tuve la dicha de ver mi pecado tal cual es: presunción, jactancia de confiar en mis propias fuerzas para perseverar con Cristo hasta la muerte.

Esto es lo emocionante y apasionante del cristianismo:
no somos unos discípulos que como podemos y con las fuerzas que tenemos, seguimos a un Maestro; el descanso y gozo del cristianismo es que en su Espíritu, en su misma Vida, seguimos al Maestro. El que nos llamó nos da el impulso, y cada día nos custodia con su gracia, para vivir en Él y en su envío… “Fui yo Quien os elegí” (Jn 15, 16)

¡Y por eso podemos!, y así cuánto se disfruta, qué feliz se es en el seguimiento.

Llevo en mis manos las llaves del Reino. Aún recuerdo el momento en el que el Señor me dijo: “Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo” (Mt 16,19)

Fui llamado a la Gloria del Cordero crucificado boca abajo, por no ser digno de morir como lo hizo el Maestro.

Clara de Asís

Santos del Abside del Prebisterio: Clara de AsísClara de Asís

“Cuando una mujer se enamora, no hay nada ni nadie que la detenga” Estas palabras fueron pronunciadas por mí, Clara de Asís, el día que decidí entregarme en desposorio perpetuo a mi amado, mi esposo, el más bello de los hombres: Jesucristo. Aquí me ves cogiendo entre mis manos la custodia que porta al Cordero Inmaculado. Esta imagen narra un episodio que tuvo lugar en el convento de San Damián, de la ciudad de Asís en 1240.

El convento fue atacado por las tropas sarracenas, que estaban al servicio del emperador Federico II y yo, gravemente enferma, me levanté del lecho, para formar una procesión junto con las demás monjas, para trasladar la custodia con la Sagrada Forma a las puertas del templo. Los sarracenos huyeron al contemplar la custodia y de esta forma se salvó el convento y nuestras vidas.

Seducida por el amor a Jesús, dejé mi casa, familia y hacienda y, al amparo de Francisco, mi padre y amigo, me retiré a solas con Cristo. A solas, corazón a corazón. Otras muchas me seguirían y constituiríamos un gran ejército de vírgenes consagradas que, al impulso del perfume seductor de Cristo, perfume de Resurrección, crearíamos la primera experiencia de clausura bajo una regla. Yo te puedo decir a ti, que estás leyendo estas hojas, que nada hay comparable con la presencia de Cristo.

Fui llamada a la Gloria del Cordero en Asís, ciudad que me vio nacer, el 11 de agosto de 1253.

Teresa de Jesús

Santos del Abside del Prebisterio: Teresa de JesúsTeresa de Jesús

Teresa de Cepeda y Ahumada, así fui conocida antes de mi entrada en el Carmelo. Teresa de Jesús fue el nombre que tomé cuando el Señor me hizo suya. Nací en Ávila, el 28 de marzo de 1515. Aquí me ves con una pluma en la mano, como signo de mis numerosos escritos que quedaron para la posteridad. La iglesia me declara como doctora, pero yo siempre quise ser aprendiz del Maestro. Me llaman la reformadora del Carmelo, aunque yo sólo quise cumplir la voluntad del Señor. En fin, bendito sean los años que el Señor me permitió junto a Juan de la Cruz, (mi medio fraile) fundar conventos donde se pudiera vivir en intimidad con Jesucristo.

Los primeros veinte años de mi vida de religión los pasé intentando amar a Dios, cuando descubrí, como en suave soplo de brisa, que era Él el que me amaba.

Sí, la crisis es buena; Detrás de una enfermedad o incluso de un pecado, se puede estar fraguando nuestro verdadero seguimiento a Cristo. Sólo tienes que esperar. “Nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta”

Puedes tener una crisis de fe, porque en realidad no acabas de saber ni quién es la Iglesia ni quiénes son mis hermanos, porque estoy tan en mí, tan en lo que yo puedo, que ni siquiera me he lanzado a entregarme a los demás.

Cuando el Cristiano está continuamente: “Y yo, y mi pasado, y cómo estoy, y cómo no estoy, y mis heridas…” acaba mareado, confundido, desorientado; se tortura a sí mismo, se enrosca en una espiral, se atormenta; y por tanto, se puede hasta enfermar psicológicamente.

La salud, en el seguimiento de Cristo, viene cuando uno puede abrirse del todo a Él y descansar “desahoga ante Él tus afanes” (sal 141,3), “ven y descansa en mí” (Mt 11,28)- y comienza a dedicar el tiempo y la vida a conocer a su Amado, a conocer y amar a aquellos con los que vive, y a su Iglesia y, por añadidura; se conoce a sí mismo en la verdadera mirada de Jesús; en Jesús se experimenta: como Él me ve. No como yo me veo, ¡Esa es la verdadera realidad !

Por tanto, parémonos a pensar si estamos siguiendo al Señor con alegría…“Sí, puede que le siga, pero desde mis fuerzas, y por eso siento que me rompo y que no conozco a Jesús, no conozco a mis hermanos, no me conozco a mí mismo” ¿O estamos dejando que el Espíritu, en una obediencia a la verdad y a lo que se nos dice, suavemente nos guíe y nos haga?... ¡suavemente!: ¡Oh, cuán suave es tu Espíritu!

Qué difícil es avanzar por “puños” y qué esforzado… ¡cuán suave es el Espíritu! Si no hay suavidad en el seguimiento es que estamos viviendo de “puños”; lo forzado, lo tenso, no viene de Dios, viene de nosotros. Porque cuando Dios llama, da la gracia necesaria para seguirle distendidos, cada día, cada instante.

Fui llamada a la Gloria del Cordero en Alba de Tormes, la noche del 4 de octubre de 1582.

Bruno

Santos del Abside del Prebisterio: BrunoBruno

Yo soy Bruno, fundador de los Cartujos. Te preguntarás por qué estoy postrado en el suelo con las manos replegadas en mis labios. Es muy sencillo: el silencio y la austeridad fueron las claves de mi vida. Postrado y en silencio, quise entregarme como ofrenda a Dios.

Nací en Colonia, Alemania, en el año 1030. Teniendo todavía abundantes riquezas y gozando de la amistad de altos personajes y de una gran estimación entre la gente, y pudiendo, si aceptaba, ser nombrado Arzobispo de Reims, renuncié a todo esto e ingresé de monje en el monasterio de San Roberto, en Molesmes. Pero luego sentí que aunque allí se observaban reglamentos muy estrictos, sin embargo lo que yo deseaba era un silencio total y un apartamiento completo del mundo. Por eso dispuse ir a un sitio mucho más alejado. Iba a hacer una nueva fundación.

Redacté para los monjes que me siguieron, un reglamento que es quizás el más severo que ha existido para una comunidad: Silencio perpetuo Levantarse a media noche a rezar durante más de una hora. A las 5:30 de la mañana volver otra vez a rezar a la capilla también durante otra hora; todo en el coro. Lo mismo a mediodía y al atardecer. Nunca se podrá comer carne ni tomar licores. Recibir visitas solamente una vez al año. Dedicar varias horas al día al estudio o a labores manuales especialmente a copiar libros. Vivir totalmente incomunicados con el mundo... Este era un reglamento propio para hombres que quieren hacer gran penitencia por los pecadores y llegar a un alto grado de santidad.

Oye, mira, te preguntas muchas veces cuál es la voluntad de Dios para tu vida. Te entristeces porque no sientes cercana la presencia de Dios. Y yo digo: ¿Cómo vas a vivir en Dios, percibir cómo actúa en tu vida… si no haces silencio ?

¿Cómo escuchar la voz de Dios cuando en la propia existencia reina el rumor, el barullo, el ruido? Si se carece de un silencio de los ojos, de un silencio de los oídos. En definitiva, de un silencio en los sentidos, de un silencio exterior que es preámbulo y paso previo para alcanzar el verdadero silencio interior. Cómo invaden el interior las imágenes, los anuncios, la publicidad o la televisión haciéndonos, poco a poco, incapaces de predisponer nuestro corazón para recogerse, escuchar y meditar! ¡Cuánto lugar ocupa en la mente canciones, estribillos, música…!

Parece que hay una cierta incapacidad de vivir sin imágenes, sin sonidos; parece que se tiene miedo al silencio, miedo, en definitiva, a Dios. Miedo a escucharle y dejarle ser protagonista en nuestra vida.

¡Cuántas veces somos también presa de nuestro “ruido interior”; aquél que no nos deja en paz, ni nos da la paz: la crítica, la murmuración, el pensar mal de los demás, sentimientos negativos sobre los otros, los resentimientos, las excesivas preocupaciones y agobios de la vida…

Dile al Señor hoy, ahora: ‘¡Qué bien suena tu voz en el silencio!’

Fui llevado a la Gloria del Cordero el 6 e octubre del año 1101.

Francisco de Paula

Santos del Abside del Prebisterio: Francisco de PaulaFrancisco de Paula

Nací en un pueblecito llamado Paula, en Italia, en 1416. Francisco fue mi nombre, Francisco de Paula. En mis manos llevo un centro que me identifica como fundador de una orden. Ahora te explico porqué voy vestido con hábito franciscano. Cuando era niño enfermé gravemente de los ojos. Me encomendé, junto con mis padres a San Francisco y este santo me obtuvo de Dios la curación. En acción de gracias fui a los 14 años en peregrinación a Asís, y allí recibí la llamada de dejarlo todo e irme de ermitaño, dedicado a rezar y a hacer penitencia. Me retiré a la montaña, y ahí permanecí durante cinco años, rezando, meditando y alimentándome solamente de agua y de yerbas silvestres y durmiendo sobre el duro suelo, teniendo por almohada una piedra.

Pronto, varios hombres siguieron este ejemplo. Tuve que fundar varias casas, y en todos los conventos propuse una consigna o ley que había que cumplir siempre. Decía así: "Cuaresma perpetua". Esto quiere decir que en la alimentación se debían hacer las mortificaciones que antiguamente se hacían en cuaresma con el fin de fortificar la voluntad. Así como San Francisco de Asís les había puesto a sus religiosos el nombre de “hermanos menores”, nosotros decidimos ponernos el nombre de “hermanos Mínimos”, como signo de humildad anonadamiento ante Dios y los hombres.

El Señor me llamó a la Gloria del Cordero en Tours (Francia), el 2 de abril de 1507

Francisco de Asís

Santos del Abside del Prebisterio: Francisco de AsísFrancisco de Asís

Francisco es mi nombre. Francisco de Asís. En esa localidad nací en 1182. después de una juventud frívola me entregué por completo a mi Señor. Renuncié a los bienes paternos y me entregué de lleno a Dios. La dama pobreza fue mi acompañante en el anuncio del evangelio.

Un día andaba junto al hermano León a Santa María de los Ángeles, en tiempo de invierno. Así fuimos por espacio de dos millas. Por fin, el hermano León, lleno de asombro, me preguntó: “Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en que está la alegría perfecta. Le respondí: “Si, cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: “¿Quiénes sois vosotros?” Y nosotros le decimos: “Somos dos de vuestros hermanos”. Y él dice: “¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!” Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe ¡Oh hermano León! que aquí hay alegría perfecta.

Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: “¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido”. Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡Oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.

Y ahora escucha la conclusión, hermano León:
por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los demás dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios; por eso dice el Apóstol: ¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de El, por qué te glorías como si lo tuvieras de ti mismo? Pero en la cruz de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro; por lo cual dice el Apóstol: No me quiero gloriar sino en la cruz de Cristo. A él sea siempre loor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El Señor me llamó a la Gloria del Cordero el año 1226.

Domingo de Guzmán

Santos del Abside del Prebisterio: Domingo de GuzmánDomingo de Guzmán

Creo que podrás adivinar quién soy por el hábito que llevo. Sí, soy Domingo de Guzmán. Nací en Caleruega (Burgos), en el año del Señor de 1170. Estudié Teología en Palencia y fui nombrado canónigo de la Iglesia de Osma. En mis numerosos viajes por toda Europa me dí cuenta de las herejías contra la Iglesia que hacían mucho daño a la fe de los sencillos. Muy pronto comencé a predicar y combatir la herejía albigense. Con los compañeros que se me adhirieron en esta empresa, fue fundada la Orden de Predicadores.

Una de mis recomendaciones más encarecidas que repetía a mis frailes fue: “Primero orar, y después enseñar” Orar de noche y de día. En realidad, la predicación debe ser oración y la oración predicación. La vida del fraile dominico y del cristiano en general, es una vida con dos vertientes: oración y acción. Dos vertientes que se juntan en la misma cima: el Amor de Dios.
Tú, cristiano que estás leyendo estas letras, predicar siempre y en todas partes ha de ser un fundamento en tu vida. Predicar, sí. Pero no una predicación aprendida, sino antes vivida. No una predicación desencarnada de los problemas de las gentes, sino preocupada de sus anhelos y sufrimientos. No una predicación para contentar y alabar el oído del que escucha, sino una predicación enraizada en la Verdad que denuncia la mentira. El predicador ha de ir directamente al interior de la persona, allí donde se dirime la salvación de los hombre. 

¡Ánimo!, Fíate y sé dócil a la llamada del Señor y yo pediré todos los días por ti, desde aquí, desde la Gloria del Cordero a la que me llamó el Señor el 6 de agosto del año 1221.

Benito de Nursia

Santos del Abside del Prebisterio: Benito de NursiaBenito de Nursia

Nací en Nursia (Italia) en el año 480. Benito me pusieron mis padres. Benito de Nursia. Con unos discípulos que me habían sido siempre fieles me dirigí hacia un monte escarpado, llamado Monte Casino. Allá iba a fundar la primera Comunidad de Benedictinos.

Esta orden consistiría en que los monasterios se convirtieran en sitios autosuficientes organizados en torno a la iglesia de planta basilical y el claustro; soy patrón de Europa y patriarca del monaquismo occidental. Escribí una Regla para mis monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas. Allí recomendé ciertos detalles como estos: La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad; Nuestro lema debe ser: Trabajar y rezar.

Uno de los pasajes del Nuevo Testamento que más me ha impresionado fue el “no” del joven rico. Cómo es posible decirle no al Señor. Pero me he dado cuenta de que, aunque quizá no nos atrevamos a dar un “no” rotundo a Cristo, hay una forma más sutil de darse media vuelta, sin llegar a dar la espalda al Maestro: bajar los ojos y vivir anteponiendo otros planes y regateando al querer de Dios en este hoy, en este instante en que su mirada está fija en mí, y yo lo sé…

Sí, los ojos me miraban fijamente y siempre me indicaban el día de hoy. Precisamente querrías ser amado hoy. ¡Cuántos “hoy” enterrados! Yo bajaba mis ojos y decía: Mañana te amaré. Mañana verás lo que estoy dispuesto a hacer por Ti. Estaré dispuesto hasta el sacrificio, hasta la muerte, con una condición: mañana. Ya hoy, en medio del placer, pensaré en ello y tendré bien claramente presente ante mis ojos que mañana te serviré.

Fui llamado a la Gloria del Cordero en Montecasino el año 547.

Ignacio de Loyola

Santos del Abside del Prebisterio: Ignacio de LoyolaIgnacio de Loyola

Yo soy Ignacio. Nací en el año 1491, en el castillo de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos. Era el más pequeño de mis once hermanos.

Luché contra los franceses en el norte de Castilla. Terminé mi carrera militar abruptamente el 20 de mayo de 1521, cuando una bala de cañón me rompió la pierna durante la lucha en defensa del castillo de Pamplona.

Los franceses no abusaron de la victoria y me enviaron mal herido en una litera al castillo de Loyola (mi hogar) Con el objeto de distraerme durante la convalecencia, pedí algunos libros de caballería (aventuras de caballeros en la guerra), a los que siempre había sido muy afecto. Pero lo único que se encontré en el castillo de Loyola fue una historia de Cristo y un volumen de vidas de santos.

Los comencé a leer para pasar el tiempo, pero poco a poco empezó a interesarme tanto que pasaba días enteros dedicado a la lectura. Y me decía: "Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien yo puedo hacer lo que ellos hicieron". Comprendí la futilidad de la gloria mundana y presentía que sólo Dios podía satisfacer mi corazón. Observé una diferencia: en tanto que los pensamientos que procedían de Dios me dejaban lleno de consuelo, paz y tranquilidad, los pensamientos vanos me procuraban cierto deleite, pero no me dejaban sino amargura y vacío. Finalmente, resolví imitar a los santos y empecé por hacer toda penitencia corporal posible y llorar mis pecados. Después de la experiencia de Manresa donde la Santísima virgen vino a visitarme, decidí ir de peregrino a Tierra Santa. A mi vuelta y después de mis años de estudio en París, junto a los primeros caballeros valerosos, entre los que se encontraba Francisco Javier, fundamos la Compañía de Jesús, o Jesuitas como vulgarmente llegó a conocerse la orden.

Mira, yo luché en mi juventud por señores de carne y hueso. Combatí para señores que recompensaban con bienes terrenos: Las tierras, la gloria mundana y el reconocimiento fueron mi causa. Pero cuando lo conocí a Él todo cambió. Desde ese momento Jesucristo y su Iglesia fueron mi causa. ¿Para qué otra causa podríamos vivir?, ¿qué otra causa podría robarnos así el corazón?, ¿a que otro Señor podríamos entregarnos? ¡Que nosotros hayamos sido llamados a amar a Cristo y a entregarnos hasta el extremo por su causa!

Todo nos trae la evidencia de que “es más fuerte el amor que la muerte” (Ct 8,6) En este amor se hace posible todo sacrificio porque el mayor gozo es dar la vida por el Amado. Por eso yo, Ignacio de Loyola, y la Compañía de Jesús, estamos profundamente agradecidos, porque triunfa Su Amor Fiel y ya se nos adelanta experimentar el día del gozo colmado aquí en la tierra.

El Señor me llamó a la Gloria del Cordero el año 1556. A Él la Majestad, Gloria, Alabanza y Honor por los siglos de los siglos.

Amén.

Submenú

Detalle del Fresco de José Vergara
Centro ParroquialCalendario de EventosBoletín informativoTexto del mesEjercicios piadosos
Pie de Página
2010 © Iglesia en Chiva / todos los derechos reservadosNota LegalMapa del SitioAñadir a FavoritosDiseño y DesarrolloEstudio de Diseño Gráfico & Web